El gas de Rusia en Europa
El gas de Rusia en Europa. Esta nevando en mi ciudad, Zaragoza, la Inmortal (a pesar del cierzo y de la Expo 2008). Los termómetros bajan y bajan. Me dicen que aquí abajo, en la esquina, marca (-3). Me lo creo. Se nota y se siente, el frío esta presente.
Me acuerdo en este gélido comienzo de año del frio de nuestros hermanos europeos del Este y del Centro. Ayer, leo, la temperatura alemana más baja se midió en el “Nido del Aguila”, en Berchtesgaden, el refugio bávaro de Hitler. Marcó 34’6 grados bajo cero. Recuerdo hace muchos años viajé a esta fortaleza invitado por mi abuela materna, así como el vértigo que sufrieron mi madre y sus ocho hermanos en el momento de nuestra ascensión. Una vez en la cumbre se puede contemplar el cielo azul o gris.
Pues bien, aún a pesar de mis recuerdos, varios países centroeuropeos sufren hoy una ola de frío que amenaza la subsistencia de millones y millones de personas. Las calefacciones empiezan a acusar la escasez de suministro de combustible y gas (En Bosnia, cien mil hogares están sin calefacción al igual que cien veinte mil personas en Serbia), las industrias paradas (en Eslovaquia han parado su actividad por falta de energía) y las aulas de las escuelas vacías de alumnos. La culpa, Rusia que mantiene la guerra fría. Ahora el origen de éstas son de otro tipo. La economía y la energía es lo que hace fuerte a un país y Rusia bien lo sabe. Su arma de destrucción masiva y de amenaza es la dependencia energética de los europeos de su gas y petróleo. El grifo de suministro lo manejan a su antojo, como antes las bombas nucleares y poderío militar.
Ahora, ha decidido cerrarlo (el grifo) a Ucrania. Pero esta vez en sentido exacto de la palabra, el 100% del consumo ucraniano. Sin complejos, como siempre. Y es que a través del territorio ucraniano pasa el 80% del gas natural que Gazprom vende a Europa. Así, sin ningún tipo de miramientos, la decisión unilateral de la Rusia de Putin está ya afectando a Bulgaria, Grecia, Macedonia, Austria, Croacia, Turquia, Chequia, Rumania, Eslovaquia, Polonia y hasta las mismísimas Francia, Alemania e Italia han visto mermar lo que les llega.
Y es que la prepotencia del país del “Doctor Zhivago” ha animado a Ucrania, su ex amigo, a amenazar al país que le estrangula con apropiarse de aquella cantidad de gas destinada al resto de Europa. Y lo cumple. ¡Claro cómo no iba a ser de otra manera! Si Moscú persiste en su embargo, ¿Europa cómo actúa? Pues, por lo que parece, recibiendo en Bruselas al Presidente de Gazprom y demandando ésta la presencia de observadores rusos junto a los de la UE para restablecer el suministro de gas cortado por la multinacional rusa. Pero me temo que estos esfuerzos caerán en saco roto si Europa, la OTAN, la ONU no frenan de una vez por todas las ansias de expansión político del gigante ruso. Observo una pasividad peligrosa por parte de las institucionales internacionales y desconozco sus razones, en un momento en que media Europa se hiela.
Mientras, Georgia (ex satélite de Rusia) firma hoy un acuerdo estratégico con Estados Unidos para que éste le apoye en su entrada en la OTAN, cooperen mutuamente en materias de seguridad y así – bajo el auspicio de la “primera potencia mundial” - pueda convertirse en aliado de Europa en materia de gas y energía. Georgia, busca de este modo, ser fuente fiable y creible de energía para el viejo continente en unos momentos de alta tensión como los que estamos viviendo.
Aquí, en España, nuestro gobierno parece que sigue en la idea de vender Repsol a Rusia. Con estos antecedentes e historia ¿no sería bueno profundizar en nuestra apuesta por energías alternativas y buscar fórmulas fiables y rentables para autoabastecernos?

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Posted on Viernes, enero 9 2009
Author: admin
Filed under: Catastrofes, Comunicación y RRPP, Dinero y finanzas, Editorial, España, Estados Unidos, Europa, medios de comunicación, Opinión, Política internacional, Vivir
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