La vida y muerte en Sanfermines
La vida y muerte en Sanfermines. Me confieso. Soy asiduo televisivo de los encierros de Sanfermín en Pamplona. Este año, para ser sincero, me quedé muy triste con la muerte de Daniel Jimeno Romero, ese joven de 27 años y nacido en Alcalá de Henares. A partir de ese día dejé de seguirlos. Deploro la actitud de una inmensa mayoría de medios y la forma de tratar dicha noticia. No soy el único.
Supe de la tragedia al momento y lo notaron los amigos de la cafeteria del primer café de la mañana al dar el parte nada más saberse la noticia. A los pocos segundos algunos medios, en su versión digital, ya mostraban el rostro del fallecido; otros, optaban por pixelar sólo los ojos dejando el rostro al descubierto (la foto original ya no se puede encontrar). Los menos presentaron la noticia con una fotografía de contexto del encierro de ese fatídico día.
Algunos de los amigos personales de la víctima, a través de Menéame, expresaban su rechazo a la forma en la que se enteraron de la noticia: “Gracias a la poca delicadeza de algunos medios al publicar su foto y hacer que nos enterasemos de su fallecimiento de esa forma tan cruel”. El blog del agregador “233grados.com” se preguntaba ese viernes 10 de julio si era necesario mostrar el rostro de la muerte. Incluso algún twittero (@lasopsis) se quejaba así en un comentario: “Me parece fatal, no se sabe quién es y puede que su madre haya visto la foto antes de enterarse de la triste noticia”.
Los sanfermines, y sus encierros, de este año han quedado en el recuerdo de millones de personas como una “fiesta” dónde importa más lo económico, lo progresivamente más salvaje, el morbo, lo más pagano de esos días que algún otro aspecto de la más variada índole. Me da pena. Sin ir más lejos, las fiestas de Pamplona de Hemingway han quedado reducidas al mero “circo” de la muerte. Apenas se habló de la muerte de la “persona” y sí a las circunstancias de la tragedia del “corredor”. Así se trató la noticia en los medios de comunicación. Las voces u opiniones más críticas se posicionaron en páginas poco relevantes, insignificativas, queriendo transmitir aquello de “pasar página” y a otro asunto.
Cada año que pasa nuestra sociedad prima los individuos perfectos. Si uno se fija las imágenes de las televisiones en los sanfermines nos muestran imágenes de los mozos ejercitando sus músculos, sus articulaciones, las cinco flexiones oportunas antes de correr a la carrera delante de esos seis morlacos a los que un diestro dará esa misma tarde muerte en la plaza de toros. Aquí dejo claro que me encanta la fiesta nacional y que nuestro toro, el de la piel de nuestra tierra, es el único que sabe defender con casta el orgullo de ser español. Ya me entienden.
Si me permiten, voy más allá. Nuestra sociedad quiere hombres (y mujeres) perfectos, superhombres de brillante sonrisa, de hombros caidos (a lo latino), silueta juncal y triunfadores en todos los ámbitos habidos y por haber. Nos quiere a todos perfectos.
Bajo este argumento, los sanfermines deberían de ser la “fiesta” nacional e internacional por antonomasía en dónde importa la persona, el “quien es” a lo que “hace”. Al menos es mi opinión. La noticia de la muerte de este joven en Pamplona debería de haberse dado otro tipo de tratamiento informativo. Me importa más quién era ese chaval, cuáles eran los orígenes de su familia, cómo había crecido, si tenía hermanos, las opiniones de sus amigos, compañeros de colegio, universidad o trabajo. En definitiva, sentirme identificado con la persona en cuestión. Esperaba un tratamiento informativo amplio en este sentido. Es lo que anhela la sociedad actual, por mucho que algunos se empeñen en todo lo contrario. Mi apuesta es la vida o la muerte violenta de “una persona” más que las circunstancias en las que ha sucedido la tragedia. Me emociona el comienzo de ese canto “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guié en el encierro dándonos su bendición”.

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Posted on Lunes, julio 13 2009
Author: admin
Filed under: Blogs, Comunicación y RRPP, Cultura, Editorial, Educación, España, Estados Unidos, Historia, medios de comunicación, Obituario, Opinión, periodistas, redes sociales, Tecnología, Vivir
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Estoy de acuerdo contigo en que el tratamiento que se le ha dado a la noticia no ha sido el correcto por no tratarse con el debido respeto. Ha imperado mas el sensacionalismo que la noticia en si.
En cuanto a la “fiesta nacional” no estoy a favor de ella. Los toros no eligen estar allí y morir de esa forma. De todas formas es un tema muy complejo para tratarlo por aqui. Y de los Sanfermines, a medias. Me parece que debería tratarse de controlar mas el número de corredores que corren cada encierro. No se hasta que punto es lógico que consistamos actos como estos y luego nos llevemos las manos a la cabeza cuando ocurren desgracias como la de este año.
Desde aqui quiero expresar mi mas sincero pésame a la familia y amigos de Daniel Jimeno.
Muchas gracias, Gabriel. Es verdad que las opiniones en relación con la “fiesta nacional” son diversas y todas, justificadas. En mi caso, a pesar de sentirme andaluz en muchos casos, no me identifico ni apruebo el sufrimiento del animal. Es una de las razones por las que no asisto a las corrida de toros. Pero bien dices que es asunto muy complejo para tratar aquí. En cuanto al control de los corredores y el número, sí es verdad que se deberían de tomar medidas de futuro.
Un abrazo,