La ciudad y el tranvía
La ciudad y el tranvía. El debate que sigue generando el tranvía en nuestra ciudad demuestra el interés que suscita entre la ciudadanía. Lejos están aquellos años 70 en el que el tranvía ocasionaba no sólo ruidos, sino incomodidades y peligros. Hoy, en el siglo XXI, vemos el papel que está jugando en el transporte urbano y en la renovación de las ciudades o en la recuperación de cascos antiguos degradados. Ya no sólo es visto como un medio de transporte urbano sostenible, sino que es un medio cercano al ciudadano e impulsor de una ciudad más próxima a la gente. Así lo perciben en ciudades como Sevilla, Vitoria, Alicante o Barcelona, que han visto como el tranvía ha supuesto que vías de mucho tráfico se hayan transformado en grandes zonas peatonales.
En Jerusalén, las obras que comenzaron en 2002 y que se espera culminen en abril del próximo año, se han convertido en blanco de bromas tras años de retraso. Aquí, en Zaragoza, el debate de los políticos está en si el tranvía cruzará el Mercado Central o no, cuando realmente lo que debería de debatirse, en serio, es si los ciudadanos son conscientes de que sus hábitos influyen en el crecimiento sostenible de una ciudad. Una de las razones por la que algunas de las ciudades españolas decidieron implantar el tranvía es porque la presión de los coches por las calles empezaba a ser insoportable.
Es el caso de Zaragoza, que debería de marcarse como objetivo reducir el tráfico particular en el centro e, incluso, estudiar la posibilidad de peatonalizar algunas de sus zonas. ¿Cómo? Dificultándolo en el centro al máximo para que el acceso al mismo sea mediante el transporte público y sólo en pocos casos en coche privado. La cuestión es si el equipo municipal quiere de verdad convertir Zaragoza en una ciudad habitable o no, lejos de simples operaciones estéticas.
Artículo publicado hoy en Heraldo de Aragón (página 22, “Día a día”).

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Posted on Miércoles, agosto 25 2010
Author: admin
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Los ciudadanos tienen sentido comùn. Si se arastra la mitad de los arboles al paso del tranvia no sera para convertir la ciudad en el paraiso de los peatones.
Es verdad, Isabelle. El progreso de una ciudad no debe de ir reñido con el cuidado de sus árboles. Es más, todo lo contrario; si queremos convertirnos en una ciudad medioambientalmente responsable lo primero que hay que hacer es no sólo cuidar nuestras ‘escasas’ zonas verdes sino aumentar estos espacios. Gracias.